martes, 22 de enero de 2008
Franky y Willie
Hace un tiempo, me fui de cena con unos amigos del trabajo, hablando de todo un poco la conversación llegó a derivar un tema del que hasta ese momento pensaba que no tenía mucho que decir...los amigos imaginarios.
Supongo que siempre había pensado que no tenía nada de especial el ternerlos, (cuando eres pequeño), aunque yo sabía que lo mio era diferente, ¡yo tenía dos!. Al volver a recordar a mis pequeños amigos en esa cena me vinieron a la cabeza un montón de recuerdos infantiles geniales..
Mis amigos se llamaban Franky y Willie. Franky era mi compañero de juegos, vivaz, alegre y siempre con ganas de divertirse. Willie por el contrario era más serio, más maduro. Se marchaba de viaje a sitios insolitos y venía cargado de historias, mientras Franky y yo mirabamos con los ojos muy abiertos como nuestro pequeño aventurero amigo nos relataba anecdotas de lugares que ahora mismo no tengo muy claro si existian o eran sitios inventados...
Era una mezcla entre Don Pinpon y el Fraguel viajero.
Lo que más gracia me hacía, era como mi familia, mis primos y mi hermana sobretodo, me preguntaban constantemente por ellos. ¿Nos sentamos en esa silla o esta Frankie? ja ja ja.Sinceramente, me hacía gracia porque no lo entendían. Pero pasados los años, en esa cena me di cuenta de que poca gente es capaz de entenderlo. Tambíen me di cuenta que incluso yo misma no paraba de incluir en cada dos frases, pero no estoy loca ¿eh?, pero era pequeña ¿eh?...
Es una pequeña perder ese punto de imaginación infantil porque puedo asegurar que cuando Willie se marcho a realizar uno de sus viajes y nunca más volvió, mi sentimiento de pena era real y cuando Frankie se sentó conmigo en la habitación de mi hermana y me dijo:¡Voy a buscarle, tengo que encontrale!, yo sentí que una etapa de mi vida terminaba.
Frankie me dijo adios, llevaba una mochila, un dato curioso porque ahora mismo no puedo asegurar como eran fisicamente, si eran niños, eran muñecos... sólo recuerdo que llevaba un mochila enorme con un pequeño departamento para los bolis en la parte delantera. Se marcho y ninguno de los dos volvieron.
Pero no me sentiá triste como cuando Willie desaparecio, ahora estaban juntos y quizas haciendo feliz a otra niña como yo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario