
Organizas tus ideas, te sientas y comienza el trabajo duro.
La frialdaz del papel en blanco. La dureza de las nada, la soledad... Las ganas de empezar, para así, poder perder el tiempo en los detalles. Infinidad de comienzos pero pocos desarrollos. Cantidad de historias pero pocas notables. Sólos los dos, el papel y yo. Batalla que pierdes de nuevo... no pasa nada, lo importante es la guerra y esa, la vas a ganar. La voy a ganar.
Vuelves a la idea inicial ahora no te parece tan mal. No... no está mal, quizás falla el enfoque. Lo desechas de nuevo para pasar a algo totalmente diferente. Mezclas temas, juntas historias... el pachwork literario no te convence por lo que borramos otra vez.
De nuevo el papel en blanco.