
Organizas tus ideas, te sientas y comienza el trabajo duro.
La frialdaz del papel en blanco. La dureza de las nada, la soledad... Las ganas de empezar, para así, poder perder el tiempo en los detalles. Infinidad de comienzos pero pocos desarrollos. Cantidad de historias pero pocas notables. Sólos los dos, el papel y yo. Batalla que pierdes de nuevo... no pasa nada, lo importante es la guerra y esa, la vas a ganar. La voy a ganar.
Vuelves a la idea inicial ahora no te parece tan mal. No... no está mal, quizás falla el enfoque. Lo desechas de nuevo para pasar a algo totalmente diferente. Mezclas temas, juntas historias... el pachwork literario no te convence por lo que borramos otra vez.
De nuevo el papel en blanco.
1 comentario:
Sí, de nuevo el papel en blanco, pero con algunas fundamentales diferencias:
1- el deseo de que deje de estar en blanco y la convicción de que en algún momento dejará de estarlo y
2- la comprobación de que se tiene "algo que decir", y eso, tarde o temprano se convierte en el mayor enemigo de "la nada", del silencio, del blanco...
Vamos Evita! que no quede NADA blanco!!!
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